SALAS
Catedral de San Martiño

Catedral-de-San-Martino

A pesar de que no hay acuerdo sobre la fecha de inicio de su construcción, sí se sabe que el Altar Mayor fue consagrado en 1188, como consta en el documento que, junto a las reliquias de San Martín traídas desde Tours, fue guardado en una de las cinco columnas que le servía de soporte. Parecen suscitar menos polémica las fechas de su remate, entre 1218 y 1248. Aunque su base es románica, la Catedral crece al ritmo de la historia de su ciudad, y llega a tener hasta cuatro consagraciones, la última en 1966.

Hay tres espacios que no deben pasar inadvertidos al visitante: la capilla del Santo Cristo, construída entre los siglos XVI y XVIII, en la que destaca el baldaquino que acoje la figura del Crucifijo. Es ésta una imagen gótica que, según la tradición, es una de las copias que Nicodemo hizo de Jesús muerto cuando lo bajó de la cruz. La capilla es como un joyero, recubierta de madera policromada con ornamentación vegetal, columnas salomónicas y relieves de La Pasión.

El Pórtico del Paraíso merece también especial atención por ser una de las obras más hermosas de la catedral. De la primera mitad del siglo XIII, fue comparado, con desventaja para él, con el de Compostela. Para algunos tiene valores propios de idealización y serenidad, en la tradición gótica de obras francesas y burgalesas. Es la transcripción en piedra del Juicio Final bíblico, explicado de un modo muy minucioso.

El retablo del Altar Mayor es del siglo XVI, de Cornielis de Holanda, decorado con escenas de la vida de Jesús, la Virgen y San Martín.

Destacan las 36 figuras de pequeña talla colocadas entre las columnas. Están pintadas de blanco y representan santos y personajes del Antiguo Testamento ataviados y cubiertos según la moda flamenca de 1500.

Santa María de San Clodio de Leiro

Fue en el siglo VI cuando la leyenda dice que monjes de san Clodio de León, huidos de las persecuciones arrianas, fundaron el monasterio en estas tierras. Las primeras pruebas de su existencia son de 928, fecha del documento por el que se establece una comunidad mixta con carácter familiar en este lugar.

La incorporación a la orden benedictina hacia el año 1158 y más tarde la observancia cisterciense dan paso a su periodo de mayor esplendor en los siglos XV y XVI, con una comunidad próspera dedicada al cultivo de los viñedos y a la explotación agrícola. Después de la desamortización en 1836 san Clodio pasa a emplearse, durante años, para diversos usos militares y municipales. Todavía volverá a ser habitado por los benedictinos a finales del siglo XIX pero después de casi cien años, y en estado ruinosos, es de nuevo desocupado.

El monasterio tenía en la Edad Media un claustro que fue desmontado para levantar los actuales Procesional y de Portería que son de los siglos XV y XVI. Sus amplias estructuras son de planta cuadrada y se comunican con la iglesia por medio de una escalera cubierta con bóveda de crucería estrellada.

En el lugar donde existió una primitiva edificación prerrománica se yergue la iglesia, único vestigio medieval que se conserva. Posiblemente construída a finales del siglo XII es de planta basilical de tres naves y tres ábsides. De estilo tardorrománico se aprecia la transición al gótico en la amplitud de la capilla mayor, los arcos apuntados de las naves y la importancia de los rosetones. La estructura apenas se modificó y los cambios fueron meramente estéticos. De carácter funcional fueron la sustitución de la antigua cubierta de madera por la actual y la construcción del coro alto de gusto barroco.

La decoración mural del ábside central, que permanecía oculta tras el retablo mayor, fue descubierta y restaurada hace apenas cinco anos. Las pinturas son de temática religiosa con escenas de la Crucifixión, el martirio de san Sebastián y el Juicio Final. Está datada en los siglos XVI y XVII.

El monasterio fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931. Cuando en los años noventa del siglo XX la Xunta de Galicia y una cadena hotelera acometen el proyecto de restauración, el deterioro del conjunto parecía inexorable. Después de una acertada recuperación el primer hotel-monumento gallego abre sus puertas en el año 2000.

Iglesia de Santa María Nai

En el lugar en el que ahora se encuentra esta iglesia del siglo XVIII existió, según se dice, un templo construído por los Suevos convertidos al cristianismo, después de que San Martín de Tours obrase el milagro de curar al hijo del rey Carriarico, que al parecer, tuvo corte en Ourense. El edificio primitivo, que era por aquel entonces la catedral de la ciudad, fue arrasado en las sucesivas incursiones normandas y árabes y se reconstruyó en el año 1084, como reza en la inscripción que se conservó en la puerta norte. Cuando se construyó la catedral nueva en el siglo XII, la iglesia quedó reducida a capilla funeraria y en 1722 fue derribada porque amenazaba ruina.

El templo actual se beneficia de la perspectiva que le da la escalinata que sale de la Plaza Mayor. Arropada al sur por el Palacio Episcopal y al norte con la hermosa Plaza de la Madalena, se alza con su planta de una sola nave sobre la que se erige una cúpula. La fachada barroca de tres cuerpos acoje cuatro dobles columnas que se cree pertenecieron a la antigua edificación sueva.

La titular de la iglesia es Santa María, que está representada en el centro del retablo del Altar Mayor. La imagen sedente de factura barroca la retrata como una señora ricamente adornada con el Niño en su regazo. El día de Pascua es llevada en procesión hasta la capilla del Santo Cristo de la catedral.

Iglesia de Santiago das Caldas

As Caldas fue uno de los asentamientos que en época romana prosperaron en le contorno del poblado de agricultores que, en aquel momento, era la ciudad de Ourense.

Consta la existencia de una capilla mozárabe llamada Santa Catarina de Reza Vella, en la Alta Edad Media, y se tiene conocimiento de la formación de una parroquia en torno a los siglos XI-XII, de la que aparecerán datos hasta el año 1639.

La parroquia de As Caldas tenía un templo románico del siglo XVI que, junto con la rectoral, se encontraba muy cerca del actual cementerio, en las riberas del Miño. Aunque se reformaron en el siglo XVII, pronto quedaron pequeños para atender las necesidades de la población, y ya a finales del siglo XIX estaban en estado ruinoso.

En el año 1905 el obispo Eustaquio Llundain y Esteban le encarga a José María Basterra, arquitecto de la diócesis de Bilbao, la construcción del nuevo templo parroquial. El 30 de Julio de 1910 se coloca la primera piedra en la Avenida de las Caldas.

El edificio se levantó según el gusto historicista de la época. El gótico, con su ligereza y luminosidad, fue su modelo. Los elementos estructurales básicos son el arco apuntado, la bóveda de crucería y los arbotantes, que dan a esta iglesia su imagen característica exterior.

La fachada presenta una sola torre central, típico esquema de las iglesias construídas por Basterra.

En 1919 se le encarga a Maximino Magariños, imaginero religioso compostelano, el retablo. Tiene estructura de portada gótica, con policromía dorada en la que todo es filigrana ojival, y se adapta perfectamente al estilo del templo. Los relieves de los laterales representan escenas de la vida del patrono de la iglesia: Santiago Apóstol. En la parte baja, un Crucifijo del Cristo del Perdón; en el piso superior, una escultura en madera de gran tamaño del Apóstol.

Iglesia de Santa Mariña de Augas Santas

Villa romana, sauna, horno de cremación, templarios y ritos iniciáticos; los petroglifos, el agua, la piedra y los árboles; la leyenda, la tradición y la historia. La creencia religiosa sitúa en el castro de Armeá y en su contorno el martirio de santa Mariña en el siglo II. El lugar estuvo habitado desde época pre-romana y durante la romanización, y posiblemente funcionaba como espacio de culto pre-cristiano.

La memoria del lugar del enterramiento de la mártir se perdió con el paso del tiempo y la inestabilidad de la época. Las primeras noticias del levantamiento de una capilla son del siglo IX, durante el reinado de Alfonso II, quien la mandó construir para proteger las reliquias y establecer un lugar de culto donde en aquel momento estaba asentado un núcleo de población. La iglesia actual fue comenzada en el siglo XII por los coengos regulares de san Agustín en románico tardío. Es de planta basilical con tres naves que rematan en tres ábsides semicirculares visibles al exterior. La fachada, con apariencia de fortaleza, está dividida en tres calles que se corresponden con cada una de las naves. Tanto la portada como los ábsides están decorados con rosetones que le dan luz al templo.

Pilares con columnas adosadas y arcos de medio punto separan las naves en el interior y por encima de ellos se abre un falso triforio. El espacio está cubierto con un artesonado de madera del siglo XV. En la nave sur está el camarín debajo del que se encuentra la losa que contiene los restos de santa Mariña. El baldaquino, elevado sobre un basamento de granito, ha sido restaurado recientemente. Unas columnas sostienen el entablamento con cubierta abovedada en tres tramos debajo del cual está la imagen de la santa, flanqueada por dos ángeles, con la palma del martirio, la cruz en una mano y el dragón o serpiente grande a sus pies. Remata el conjunto un pequeño cimborrio barroco con una escultura de san Miguel que lo corona.

En el exterior, una de las fuentes que según la leyenda brotaron milagrosamente de la tierra en los lugares en los que la cabeza de santa Mariña cayó tras su decapitación. Otro de los manantiales está dentro de la capilla de santo Tomé incluído en el recinto del Pazo Episcopal que a partir del siglo XVII pasó al servicio del obispo de Ourense y se empleó como residencia de verano.

Teatro Principal

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Santiago Sáez Pastor decidió construir en la década de 1830 el Teatro Principal en la calle de la Paz, antigua calle de los Zapateros. Al parecer fue una especie de venganza porque vendieron el palco que él tenía reservado, en un día de función, en el teatro viejo.

Levantó el nuevo teatro en el lugar donde tenía su vivienda y su negocio, un banco. El resultado fue un pequeño teatro «a la italiana»,  es decir, con un patio de butacas y palco en la planta baja, tres pisos de palcos y escenario. El techo con decoración vegetal y geométrica. La parte que daba a la calle tenía planta baja, que era el vestíbulo del teatro, y cuatro alturas que se destinaban a viviendas.

Fue durante bastantes años el único teatro público de la ciudad y el lugar de ocio más selecto. Era el centro de la vida social y cultural y en él hubo conciertos, zarzuelas, obras teatrales, bailes, mítines… El poeta Zorrilla leyó sus versos en el Principal, Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán participaron en un concurso literario y personajes como Calvo Sotelo o Gil Robles organizaron en él importantes actos políticos.

En 1912 el cine llega a Ourense y el Teatro Principal, tres años después, proyecta su primera película Viva el Rey, en una sala remodelada y adaptada a las nuevas necesidades.

En la transición se cerró y estuvo a punto de desaparecer. “Trátase de salvar o Principal” fue la consigna de un grupo encabezado por artistas, profesores, arquitectos y gente de la vida púlica ourensana, que logró que la remodelación comenzara a principios de los años 80. El Teatro Principal reabrió sus puertas en 1992.